- Excelentísimo señor Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz, Presidente del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela.
- Excelentísima señora Beatriz León Reyes de Barreda, Presidenta del Organismo Judicial y de la Corte Suprema de Justicia de la República de Guatemala.
- Excelentísimo señor Sergio Esono Abeso Tomo, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la República de Guinea Ecuatorial.
- Excelentísimo señor Angel Masié Mimbuí, Ministro de Justicia, Culto e Instituciones Penitenciarias de la República de Guinea Ecuatorial.
- Distinguidas autoridades cubanas que nos acompañan en la Presidencia.
- Estimados participantes en el evento:
Siento el deber insoslayable de expresar con mis primeras palabras el regocijo y la gratitud que experimentamos los juristas cubanos y en particular los integrantes del Sistema Judicial por la presencia entre nosotros de tan numeroso grupo de colegas, operadores y académicos del Derecho, provenientes de más de 25 países de muy diversas latitudes.
Obviamente nos estimula en grado sumo constatar la calurosa acogida que han dispensado a la convocatoria de este encuentro, el tercero auspiciado por nuestro Tribunal Supremo Popular; lo que asumimos como gratificante muestra de confianza y respeto hacia la judicatura cubana y a la vez nos compromete a ser dignos anfitriones ofreciéndoles nuestra sincera y fraterna hospitalidad.
Destaco con especial énfasis el alto honor que representa con seguridad para todos los presentes, que tengamos aquí compartiendo junto a nosotros estas jornadas, además de las destacadas autoridades cubanas que nos acompañan, entre otras ilustres personalidades, al magistrado Doctor Omar Alfredo Mora Díaz, Presidente del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela; a la Magistrada Doctora Beatriz de León Reyes de Barreda, Presidenta de la Corte Suprema de Justicia de la República de Guatemala; a los doctores Sergio Esono Abeso Tomo y Angel Masié Mimbuí, Presidente de la Corte Suprema de Justicia y Ministro de Justicia, respectivamente, de la República de Guinea Ecuatorial; al Magistrado Rafael Solís Cerda, Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia de la República de Nicaragua; al Doctor Enrique José Miguez Alvarellos, Vocal del Consejo General del Poder Judicial del Reino de España; al Doctor Gregorio Alberto Pérez Mata, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Coahuila (México) acompañado de una distinguida delegación; al Doctor Rodrigo Tolentino de Carvalo Collazo; Presidente de la Asociación de Magistrados de Brasil acompañado de una distinguida delegación; al Doctor Ozdemir Ozok, Presidente de la Asociación de Bufetes de Abogados de Turquía; al Doctor Abel Fleitas Ortiz de Rosa, Secretario de Política Anticorrupción del Gobierno de la República Argentina; y a los ilustres académicos Doctor Bernd Schuenemann, Catedrático de distintas universidades alemana y Doctor Honoris Causa de la Universidad de Zaragoza; Doctor Julio Bernardo Maier, Profesor Titular de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires y Presidente Honorario de la Asociación Argentina de Derecho Procesal; y al Doctor Eduardo López Betancourt Profesor Titular de Derecho Penal de la Universidad Autóctona de México; así como a varios magistrados de Tribunales y Cortes Supremas de Justicia, Altos funcionarios de Consejos Superiores de Poderes Judiciales, destacados profesores universitarios y otras destacadas personalidades vinculadas con el Derecho
El propósito esencial de este encuentro, como el de sus ediciones anteriores, continúa siendo establecerse como espacio propicio para la reflexión, el debate y el intercambio, desde posiciones científico técnicas, en torno a diversos temas de naturaleza jurídica conectados, directa o indirectamente, con la práctica jurisdiccional. En tal sentido nos interesa, más que el importante ejercicio intelectual y académico que supone en sí mismo, la oportunidad que brinda de reforzar los arsenales teórico-prácticos que sirven de fundamento a los procesos de reforma y actualización que, en mayor o menor medida, está teniendo lugar en el ámbito jurídico y judicial de la mayoría de nuestros países; y de igual forma contribuya al mejoramiento del desempeño de cada uno de nosotros en nuestras respectivas ocupaciones.
En Cuba el afán de avanzar hacia estadíos superiores de eficiencia y eficacia en la labor jurisdiccional, nos impulsa casi permanentemente a reflexionar y plantearnos cuánto más podemos hacer para conseguir que los procesos judiciales y de solución de conflictos de naturaleza jurídica en general, alcancen a ser tanto por la manera en que discurren como por sus resultados; vías y modos accesibles, expeditos y efectivos, mediante los que las personas naturales y jurídicas, y la sociedad toda, puedan hacer valer y actuar sus derechos. Ello nos conduce por un lado a involucrarnos como de hecho lo estamos, en el proceso necesario de perfeccionamiento y actualización de nuestra base legislativa y, por otra parte, a identificar y corregir concepciones y prácticas que han ido tornándose obsoletas y respondieron en su momento a hábitos y rutinas que nada tienen que ver con las garantías del debido proceso y mucho menos con la racionalidad que debe ser consustancial a la administración de justicia de nuestros días.
Para avanzar sin desaciertos en la dirección pretendida, los profesionales cubanos del Derecho intentamos asimilar lo más avanzado del pensamiento jurídico en el mundo, para atemperarlo en lo pertinente a la realidad nacional, a nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestra historia y el grado de desarrollo económico, político y social del país. A ello se suma el creciente esfuerzo por desarrollar la teoría y la práctica jurídica y judicial autóctonas como parte del desarrollo propio y peculiar de nuestro sistema socialista, cuyos resultados mostramos humilde y dignamente antes colegas y demás interesados de otros países, como modesto aporte a la evolución de las ciencias jurídicas y el derecho comparado.
Demostración palpable de lo anterior lo constituyen interesantes experiencias que se aplican en el país como la relacionada con la implementación desde hace unos años de un sistema más efectivo de control judicial y social al cumplimiento de las penas sustitutivas de la privación de libertad y los beneficios de excarcelación anticipada; y por otra parte en esferas relativas al derecho procesal civil, el de familia y el mercantil se trabaja en proyectos legislativos con proyecciones avanzadas que actualmente cursan por diferentes etapas previas a su aprobación definitiva.
No creo necesario extenderme ahora en detalles al respecto: Los participantes foráneos en este encuentro tendrán la oportunidad de escuchar las exposiciones que en relación con algunos de estos temas realizaran destacados juristas cubanos; además podrán también informarse en los ricos intercambios que entre todos podemos sostener, más allá de los reducidos espacios de tiempo y lugar consagrados al programa científico del evento.
Sólo me parece atinado adelantarles a quienes nos visitan por primera vez y pudieran tener interés en conocer las particularidades de nuestro quehacer jurídico y judicial, que no encontrarán al respecto ninguna novedad espectacular pero podrán constatar que, si bien existen aspectos en los que resulta preciso seguir avanzando, lo cierto es que el sistema judicial y la administración de justicia en nuestro país funcionan con aceptable efectividad como garantes de la tutela y la seguridad jurídica de los ciudadanos y de la sociedad y tienden a continuar consolidándose y avanzando, lo que determina que no padezcamos aquí la grave crisis de confianza de la población en las instituciones judiciales presente en no pocos lugares del mundo.
Ese grado de fiabilidad de la ciudadanía en la gestión judicial obedece, entre otras razones, a los avances experimentados en aspectos tales como:
- La forma en que se concreta la participación popular en la administración de justicia.
- La transparencia que confiere a los procesos la efectiva observancia de los principios de oralidad, publicidad, inmediación, libre apreciación de las pruebas y motivación de los fallos judiciales.
- Los progresos alcanzados respecto a la celeridad en la tramitación de los asuntos en las diferentes materias.
Debo no obstante señalar con énfasis especial la razón que a nuestro juicio ejerce la influencia que más determina en ese resultado: los jueces cubanos asumimos nuestra investidura como simples servidores del pueblo en cuyo nombre actuamos y por esa convicción sentimos el deber de desempeñar nuestra función no sólo con adecuado fundamento técnico jurídico, sino además con el despliegue permanente e intenso del sentido de justicia, la sensibilidad humana, la inteligencia y la conducta ética intachable.
Esos perfiles esenciales definen el modelo de juez y de justicia que responde a las exigencias de la sociedad cubana de hoy y del futuro: cada decisión judicial debe caracterizarse, además de por su incuestionable sustento legal, por la transparencia, sensatez y ponderación que la animen. Cuando no se actúa con arreglo a esos presupuestos se debe por lo general a insuficiencias en el desempeño de los jueces.
Precisamente por ese fuerte compromiso con la justicia y la ética y porque concebimos que el desempeño legítimo de la función judicial supone siempre la actitud digna y responsable de quienes la ejercen, es que repudiamos profundamente las veleidades y turbios manejos a que se prestan ciertos órganos judiciales en algunos sitios del mundo, donde se pone de manifiesto una evidente prostitución de la profesión por parte de jueces venales que colocan sus togas y sus conciencias al servicio de mezquinos intereses, mancillando el honor y prestigio de la magistratura.
De ahí que siendo consecuentes con esos principios y sintiéndonos parte indisoluble de este pueblo digno, heroico y batallador, es que los jueces y demás juristas cubanos, expresamos una vez más nuestra profunda indignación y protesta por el amañado y parcializado juicio, violatorio de las garantías del debido proceso, de la Constitución y las normas procesales de los Estados Unidos de Norteamérica, mediante el que han resultado injusta y severamente sancionados por un tribunal de aquel país y por razones indudablemente políticas cinco jóvenes cubanos (a los que nuestro pueblo reconoce como Héroes de la República de Cuba) cuya única "falta" consistió en haber procurado información acerca de los tenebrosos planes de grupos mafiosos y terroristas radicados en la Florida, para que tanto el pueblo de Cuba como el de Estados Unidos pudieran protegerse de sus programadas acciones de destrucción y muerte.
El proceso continúa en trámite de recurso después que un panel de 3 jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta anuló la sentencia de primera instancia y dispuso la celebración de un nuevo juicio pero la Fiscalía decidió, sin argumento de peso alguno, impugnar dicha decisión correspondiendo ahora pronunciarse en relación con ello al pleno de los jueces de la referida Corte de Apelación. Albergamos la esperanza de que finalmente prevalezcan la imparcialidad y el sentido de justicia y se ponga fin, de una vez por todas, a esa farsa venal y absurda.
Estimados colegas, amigos y amigas que nos visitan:
Cuba les acoge hoy en pleno apogeo de su empeño por construir una sociedad mejor, integrada por hombres y mujeres cada vez más cultos, dignos y libres. Para lograrlo continuaremos enfrentando grandes obstáculos y desafíos pero sabremos vencerlos con determinación, unidad y convicción infinita de que ese mundo mejor es posible.
Esperamos que su presencia entre nosotros les permita también conocer parte de las bondades y bellezas de este país, así como su rico patrimonio histórico, cultural y social. Sobre todo no dejen pasar la oportunidad de conocer el gran tesoro de esta isla que es su gente, esa que pese a las adversidades no claudicará en su empeño de hacer realidad el sueño de nuestro Héroe Nacional José Martí de conquistar toda la justicia.
Muchas Gracias.
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